El gran dilema de Leonel y del PLD

NEW YORK.- Todos han tratado de encubrir, disimular, evadir y hasta maquillar el asunto en cuestión. Es como si pretendieran emular al avestruz en su conocido juego de “esconder la cabeza para no ver el problema”. Y he de confesar, que hasta yo mismo he incurrido en algunas “cantinfladas” al momento de interpretar y poner en contexto real, la situación institucional y electoral del partido de gobierno.

Claro está que los motivos míos son muy diferentes a los que tienen los peledeístas orgánicos, es decir a los miembros del partido. Porque ellos, sin excepciones, le tienen un miedo visceral al inevitable desenlace del enfrentamiento entre sus dos dirigentes mas beligerantes, Danilo y Leonel. Es que a pesar de lo cándidos que se empeñan en lucir, intuyen que viene una gran catástrofe detrás de este sordo conflicto.

Ellos, los peledeístas, apuestan a que de pronto, desaparezcan todos los rencores y odios -hasta hace poco encubiertos- y que los dos caciques se sienten a buscar ese inexistente punto de encuentro entre grupos cuya sobrevivencia se basa exactamente, en la desaparición de su oponente, cuando menos en apariencias. Es un trance maldito el que vive ese partido, porque junto a esa situación de antagonismo cuasi irreversible, hay otras realidades.

Realidades éstas que se pueden caricaturizar quizás, apelando al viejo cuento del “abrazo de los borrachos”, que si se separan se caen; o dándole carácter de verdad popular, como reza la famosísima copla española que todos conocemos: “ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio…” Pero que, hablando llanamente, se reducen a una verdad de Perogrullo: si el PLD se divide desaparece. Y esta posibilidad tiene implicaciones tales que, tanto Danilo como Leonel, saben perfectamente su significado y alcance.

El asunto es que el tsunami ya está anunciado; y la sensatez aconseja moverse a los lugares mas altos del terreno. Solo hay un inconveniente, los peledeístas no están acostumbrados a dejar su nido. Su rutina es recibir a los otros, que llegan seducidos por el éxito alcanzado. Y con tal premisa, nunca van a entender eso de “buscar resguardo fuera de casa”, porque ellos siempre han sido los ganadores. Pero cuando entra el mar, los autos modernos corren la misma suerte que las antiguas carretas; las aguas inundan igual las avenidas que los callejones y los millonarios se ahogan lo mismo que los pobres.

Esta corta y a la vez trágica descripción del escenario morado, me ha de servir para ambientar, la lectura que tengo y las salidas posibles a esta situación tan adversa que hoy afecta al PLD. Para ello, estableceré ciertas premisas y espero que antes de descartarlas, las piensen lo mas fríamente posible, pues el “horno no está para galletitas”.

El danilismo sabe que la reelección es inviable (75% de rechazo)

Si el llamado “alfil”, según doña Lilian Pagán, directora de ASISA, aún no ha aparecido, ha de suponerse que esa es la posición de su cliente; pues no tendría sentido tal aseveración pública, por parte de una empresa que siempre ha asesorado a Leonel Fernández en materia de encuestas de trabajo. La señora Pagán habló únicamente para complementar el trabajo que se le encomendó por contrato y dejar claro la renuencia de Leonel a buscar un candidato alterno.

Danilo Medina sabe que él no puede ser el candidato; pero se empeña en lucir lo mas decidido posible a crear un caos que lleve los dos sectores a la mesa de negociación. Ya en el terreno de los arreglos, procurará dos cosas: eliminar el transitorio de la Constitución, mientras prepara un pupilo que enfrente a Leonel en las primarias del partido.

Él sabe también que, después de la puesta en escena de Quirino, “ya no hay forma de recoger el chinchorro”, pues los daños colaterales son incalculables. Por eso trata de poner a Leonel contra las cuerdas, a ver si comete los errores que justifiquen y viabilicen la aparición del candidato emergente que, por demás, debe ser leal 110% a Medina y también, preparar su futuro regreso al poder, eliminando el artículo transitorio que pesa en su contra, si es que no se logra antes.

Si el Gobierno puede definir y posicionar públicamente su candidato, por supuesto que lo aprobarán en el CP y el CC del partido sin problema y lo mismo intentarán con el artículo transitorio, aunque nunca lo logren. Los inconvenientes vendrán en las bases partidarias, donde Leonel resulta imbatible, aun contra el poder del dinero del Estado.

Pero todo el escenario cambia con la aprobación de las primarias abiertas, que le permitiría al Gobierno -tal y como sucedió en las primarias contra Miguel Vargas y en las elecciones generales contra Roberto Salcedo- intervenir masivamente en los eventos para, con el poder del Gobierno, favorecer el candidato del danilismo contra Fernández. Eso y solo eso, explica el empeño de los danilistas en aprobar la nueva Ley de Partidos con primarias abiertas.

En el PLD, solo Danilo puede derrotar a Leonel

Algo perfectamente entendible. Desde el Estado se puede “derrotar” a todo oponente interno, pero hay que tener la capacidad ejecutiva que solo tiene el presidente de la nación: la capacidad de firmar decretos. Recuérdese que, en el poder, el PLD se ha comportado igual que todos los partidos; la experiencia de 2008 así lo atestigua.

Hay, sin embargo, una distancia entre Leonel Fernández y cualquier otro posible candidato emergente, que luce insalvable. Leonel ya demostró que sabe generar el crecimiento económico y es por sí mismo, el símbolo peledeísta que encarna lo que se identifica como “desarrollo”. Y está decidido a volver al poder, solo para completar su obra: lograr que ese “progreso”, generado en sus gobiernos, se desparrame realmente sobre los mas necesitados. Esa es su materia pendiente.

Ningún candidato, fuera o dentro del PLD, está en capacidad de ofrecer a los votantes una promesa de bienestar y desarrollo humano consistente y creíble, porque nadie como él, ha trabajado la psiquis de los ciudadanos que se identifican como los “millennials’, que son el grueso de los votantes. Esa gente joven que cifra el futuro en el uso y el avance de la tecnología; precisamente el componente básico del discurso de Leonel Fernández.

Leonel es la última carta del PLD para conservar el poder

Aunque parezca un tanto extremo este enunciado, si lo analizamos sin pasión, concluiremos que es una sólida verdad. Solo Leonel puede sellar esas grietas que se abrieron al fragor de la lucha interna, porque él es el único peledeísta que piensa 24/7 en el partido. Irónicamente, quizás ahí radica su debilidad en estas circunstancias, esa rancia fidelidad al boschismo.

Desde el poder, cedió a los dirigentes los espacios que les correspondían, mas allá de si eran de su grupo o no. Danilo es el mejor ejemplo de esa característica personal del presidente del PLD, que no solo fue el armador de la estructura peledeísta -y por tanto su beneficiario principal- sino que, al momento de su candidatura en 2012, recibió “todo el apoyo del Estado”, para sustentar su elección.
En este momento tan borrascoso, Fernández es la única carta disponible y con capacidad de aglutinar fuerzas externas y ciudadanos independientes, alrededor de la candidatura del partido de Gobierno. Esto último, es crucial en grado sumo para permanecer en el poder.

Pero las cosas no siempre suceden como uno cree, quiere o predice. Por eso la realidad siempre tiene lecturas alternas. De ellas les voy a hablar en la próxima entrega.

¡Vivimos, seguiremos disparando!

POR ROLANDO ROBLES

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