Corrupción y Justicia

Manuel Hernández

La lucha contra la corrupción, no permite culpables favoritos, ni inocentes privilegiados. Se tiene que hacer un ejercicio independiente, objetivo y sin prejuicios, sobre lo que tiene que ser la aplicación racional de la justicia.

Con tantos tropezones que ha dado el sector judicial dominicano, no está ahora mismo apto y listo para conocer un proceso de esta envergadura. La justicia no podrá levantar una fuerte muralla contra las presiones de los sectores económicos, políticos y religiosos.

En la corruptela de los últimos años, sobre todo en lo que se refiere a los sobornos de una constructora brasileña, parece que están involucrados sectores políticos, religiosos, empresariales y periodísticos, por lo que me parece el proceso se irá diluyendo en el camino.

Las acusaciones iniciales reseñan que hay implicados dirigentes de los partidos de la Liberación Dominicana y Revolucionario Moderno. Y tras bastidores se dice que hay pejes gordos de todo el espectro nacional salpicados, que no van a ser tocados.

La justicia dominicana muchas veces responde a una conformación por medio de cuotas políticas, por lo que todos los sectores partidistas tienen a su juez amigo. Además, en las cercanías de un proceso electoral, y con la campaña iniciada a destiempo, este expediente podría ser congelado.

No lo quiero así. Mi opinión es que todos los que tienen las manos sucias en este caso sean condenados de forma ejemplar. Sin retaliaciones, aquellos que cogieron lo ajeno tienen ahora que pagar por su pecado. Eso es lo que considero más justo y salvador para la conciencia del pueblo.

Hay que hacer que florezca la confianza nacional en la justicia. Que no se le doblen las rodillas cuando se trate de un poderoso de turno. Que no sea un nuevo amagar y no dar, para meter miedo a dirigentes políticos y a grupos que quieren tener fuerza electoral.

Es un momento cumbre, para que la justicia muestra toda su independencia, su hidalguía, su valer, su independencia. Son ideas y sentimientos, pero lo cierto es que en este país los expedientes pesados se congelan.

No hay tampoco una gran fuerza popular que haga a los jueces aplicar todo el peso de la justicia, sin recibir el chantaje de la calle, sino levantando opiniones de conciencia. La llamada Marcha Verde no pasa de ser un espejismo, que se quedó varada en su primera gran actividad.

Un simple puñado de ciudadanos, con figureo de dirigentes de partidos minúsculo, hacen un show mediático frente a la Suprema Corte de Justicia, pero con tan poca fuerza, que en vez de ayudar, lo que hacen es dispersar ideas.

La corrupción es un problema que nos afecta a todos, por lo que cada uno de los dominicanos le tiene que hacer frente. Reclamar justicia, a los que han desfalcado el Estado, o que aceptaron soborno de una empresa multinacional. Puede caminar este expediente, pero mi olfato periodístico de larga data me señala que se quedará congelado y archivado en cualquier momento. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández