Contrincantes de Leonel, subidos en un Palo Encebao

Luis Columna

A juzgar por los últimos acontecimientos políticos acaecidos en República Dominicana, en la mente del ciudadano común, yace la idea de que el próximo presidente del país será nuevamente, y, por cuarta vez, el doctor Leonel Fernández Reyna, y que sus adversarios internos jugarán un papel importante en las primarias del 6 de octubre del corriente 2019.

La situación en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), para algunos, luce delicada. Sin embargo, la realidad es que está cerca de resolverse. La razón principal es que el presidente de la República, Licenciado Danilo Medina, a pesar de lo dicho por algunos colaboradores cercanos, no va a asumir como suya la precandidatura de ninguno de los que aspiran a convertirse en el heredero político y social de un liderazgo que le ha costado décadas de trabajo y dolores de cabeza construir.

El presidente Medina, a pesar de que actualmente la Constitución le prohíbe regresar y aspirar nuevamente al cargo de Jefe del Estado, no será un político en retiro, pues esa figura no existe en el país. Medina, contrario a esto, tiene un futuro promisorio como presidente del partido oficial en adición a su condición de expresidente de la República. Es por ello, que estoy seguro de que los actuales contrincantes internos del expresidente Fernández, aspirantes también a la candidatura presidencial PLD del 2020, están todos, y sin excepción, subidos en un “palo encebao”.

Otro principio que hará posible la victoria de Fernández Reyna, no sólo en el proceso primario del 6 de octubre 2019, sino también en la cita electoral del 17 mayo 2020, es que “las clases sociales no se suicidan”, de manera que no es siquiera el axioma de que “es mejor un malo conocido que un bueno por conocer”, sino que lo que ordena el imperio de la lealtad y la coherencia política es apoyar a un verdadero líder del partido como lo es Leonel Fernández.

Medina jamás pondría en manos de un colaborador o exministro de su gobierno un proyecto y liderazgo que ha construido por más de 40 años de trabajo duro y continuo, menos con los ejemplos de deslealtad que se han experimentado en países de la región, tales como Brasil, con Ignacio Lula Da silva, Dilma Rousseff y Michel Temer; Colombia, con Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos; y Ecuador, con Rafael Correa y Lenin Moreno. En todos estos casos, vimos a un presidente de la República apoyando a exministros o estrechos colaboradores y salir traicionados y perseguidos.

La razón que motivaron dichas traiciones fue más política que personales, tal cual la expresión de un precandidato peledeísta, al referirse a sus férreas y descarnadas críticas al expresidente Fernández, quien le nombró en cinco posiciones durante sus tres gobiernos. Si Medina entregara su corriente política estaría cometiendo un error que podría dañar su legado histórico como uno de los mejores presidentes de la República, al frente de los mandatos que él ha definido como gobiernos con rostro humano.

Otra razón que apoya la tesis de la traición como mecanismo de movilidad social en la arena política, es la necesidad de forjar un liderazgo propio y distante de quien ha sido tu mentor. Cualquiera de los precandidatos que buscan la bendición del presidente de la República, en el supuesto caso de ganar las primarias, al día siguiente marcaría distancia con el jefe del Estado como preludio de lo que se avecina en un futuro gobierno. Ese escenario no pasaría si fuera Leonel Fernández el candidato del PLD, dado que el exmandatario tiene su propio estilo y no necesitaría apoyarse sobre el liderazgo de Medina, dejando intacto dicho legado.

En República Dominicana ningún político que haya pasado por el poder se retira. En consecuencia, Danilo tampoco lo hará, y eso significa que el asunto quedará entre familia.

Por Luis Columna Solano

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