Los sin trabajo

Manuel Hernández

Tiene que darse un esfuerzo combinado entre el sector privado y el oficial para facilitar el primer empleo. A un joven que entra en la mayoría de edad, le es imposible conseguir un trabajo, porque carece de experiencia.

De ahí, que debe darse un esfuerzo, sobre todo en el lado privado, de facilitar el primer empleo, sin tomar en cuenta la experiencia, sino las actitudes del solicitante. En el sector oficial el caso es más delicado, debido a que se tiene que tener a mano el carnet político para gozar de la posición.

Por suerte en muchas grandes empresas está ahora surgiendo la modalidad de la pasantía. En coordinación con algunas universidades se permite que los jóvenes en la etapa final de la carrera, realicen diferentes tareas, que le sirven para hacer relaciones en el mercado laboral.

El desempleo embarga a todos los sectores sociales, pero es más dramático en el primer empleo. Sin embargo, el caso de los adultos mayores también el asunto se torna más complicado. Para el mercado laboral una persona de 40 años es vieja, y está fuera de la red ocupacional.

Estos son los casos extremos, donde se torna más difícil poder vender la fuerza muscular o manual, para ganarse la vida dignamente. Los que ya consiguen trabajo también sufren por los salarios reducidos, la falta de seguro médico y violaciones del horario de 8 horas.

Las principales centrales sindicales se están reinventando. Durante décadas fueron punta de lanza de partidos políticos, y ahora buscan su nuevo camino, luchando por reivindicaciones sociales de los obreros y asalariados.

Pero el poder real de los organismos sindicales es mínimo. En las empresas donde debe haber sindicatos de modo obligado, los gremios son amarillos, y se inclinan a la posición de los patronos. Han desaparecido la mayoría de los sindicatos independientes.

Cuando cambió el panorama y los partidos políticos dejaron de tener interés en las centrales sindicales, estas cayeron en el reflujo. Se helaron, y recién comienzan a tararear nuevas jornadas de lucha. Los pleitos por el salario mínimo lo hicieron de modo ejemplar.

Tenemos confianza en el reforzamiento de ese movimiento sindical, que entra de lleno a luchar por reivindicaciones sociales. El empresario también debe comprender que la paz y la tranquilidad para que florezcan sus inversiones, deben partir de dar la mano al necesitado y facilitar empleo a una población desocupada. ¡Ay!, se me acabo la tinta.

Por Manuel Hernández

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