Cuanta falta nos hace nuestro “líder negro” …

Salvador Holguín

La semana que recién concluyó se cumplieron 20 años de la partida a destiempo del más grande líder político de masas de la República Dominicana, el Dr. José Francisco Peña Gómez, caracterizado por sus discursos enérgicos e imponentes al expresar lo que sentía y pensaba para beneficio de los más débiles ciudadanos dominicanos. Hasta el momento en nuestro país no ha nacido otro político de esa estirpe y dimensión que tuvo lo que era antes el glorioso Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

José Francisco Peña Gómez fue un hombre luchador y defensor de las mejores causas de la sociedad dominicana, jugando roles importantes en defensa de la democracia e institucionalidad del país, entre ellos; defendió nuestra patria en la Guerra de Abril de 1965 cuando la soberanía nacional estaba en peligro, pronunciando un discurso que motivó al pueblo dominicano a lanzarse a las calles a pelear y exigir el retorno del gobierno constitucional del profesor Juan Bosch, enfrentando a sangre y fuego la intervención militar norteamericana.

Es lamentable que nuestra República Dominicana no haya tenido el privilegio de disfrutar de un gobierno dirigido por Peña Gómez, ya que desde la Alcaldía lo hizo bien y en su rol de oposición defendió y procuró el bienestar común de los dominicanos, pero lamentablemente no pudimos darnos el lujo de tener un presidente como él, debido a la discriminación, el racismo y los perjuicios que imperaban en RD en ese momento contra él.

Cuanta falta nos hace nuestro “líder negro”, José Francisco Peña Gómez, en estos momentos de dificultades por los que atraviesa el país y que sus discípulos han renegado de sus principios, ideales y compromiso social, ya que la mayoría de ellos se han constituido en arribistas, oportunistas, amuletos, bisagras y comerciantes de la política dominicana, sin importarles los esfuerzos y sacrificios que Peña tuvo que hacer para convertir “el Partido del Jacho” en una maquinaria electoral al servicio de la libertad y el avance institucional del país, demostrando que para ser líder político y defensor de los mejores intereses de la nación no era necesario llegar al Palacio Presidencial.

Que decepcionante ha sido para la familia perredeista y Peñagomista de bien, ver a los que destruyeron el legado de José Francisco Peña Gómez, como era el PRD, haciéndole guardia de honor en su tumba, cuando ellos son responsables de la destrucción de lo que era “el partido de la gente y de las grandes conquistas”, escenario que debieron aprovechar para pedirle perdón al líder y a la sociedad por convertirse en los verdugos y destructores de lo que él construyó como instrumento de lucha al servicio de la ciudadanía.

Por Salvador Holguín