Partido Reformista Social Cristiano (PRSC)

El artículo del analista político César Medina (“Oposición sigue sin brújula”. Listín Diario. 16/3/2014), enfoca el panorama electoral del PRSC en los siguientes términos, cito: “Lo que no se ve con claridad es el papel que los reformistas jugarán en las próximas elecciones, tomando en cuenta que muchos de sus dirigentes forman parte del gobierno como funcionarios de primera, segunda y tercera categoría, incluyendo al propio Antún que es el director ejecutivo del BNV”, (cierro cita). Sobre el PLD dijo, cito: “Cualquiera que sea la opción electoral del PLD, la perspectiva actual es que conservará el poder más allá de las próximas elecciones…Por supuesto, la realidad electoral dominicana es susceptible de cambios de la noche a la mañana” (cierro cita).

Observando ambos señalamientos, la deducción lógica o teórica indica que el PLD, como cualquier partido político que se encuentre en el poder, también puede perder las próximas elecciones por múltiples razones. A mi juicio, algunas podrían ser como sigue: (1) Si el PRSC renuncia a las migajas del poder (tal y como proclamara el Ing. Federico Antún Batlle, presidente del PRSC) y se lanza al ruedo; (2) Si la llamada “Convergencia para un mejor País” logra consolidarse; (3) Si el Ing. Miguel Vargas Maldonado da un giro de 360 grados que unifique el dividido PRD.- En este caso, como en la vida, “todo puede pasar”, independientemente de los resultados de una Junta Central Electoral (JCE) comprometida con los intereses de tres partidos mayoritarios (PRD, PRSC y PLD) que han ocupado el poder en varias ocasiones en los últimos 52 años de vida democrática.

Y (4), La aprobación del Proyecto de Ley de Partidos, conjuntamente con el Proyecto de Reforma de la Ley Electoral 275-97, sobre el cual el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) prepara un proyecto denominado “Apoyo a la modernización del sistema de partidos políticos en República Dominicana” que será dado a conocer el 7 de abril próximo. El PNUD busca evitar que una riqueza democrática y político partidarista como la de la República Dominicana la pierda por la “esclerosis” propia de partidos, de acuerdo a declaraciones de prensa del señor Lorenzo Jiménez de Luis, representante en el país del PNUD y coordinador del Sistema de las Naciones Unidas (ONU). En esta materia, “lo que es igual no es ventaja”.

Pero observemos lo que dice el señor Medina sobre el PLD, cito: “Hace 22 meses Danilo Medina ganó la presidencia de la República Dominicana como abanderado del Partido de la Liberación Dominicana que en un empuje de último momento propiciado por el presidente Leonel Fernández a base de cuantiosos recursos económicos, movilizó el país de punta a punta para derrotar dramáticamente al expresidente Hipólito Mejía, que le aventajaba con 22 puntos porcentuales cuando faltaba menos de un año para los comicios”, (cierro cita). Tengo entendido que el Proyecto de Reforma de Ley Electoral sometido a la Cámara de Diputados por la JCE busca establecer la supervisión y control de fondos públicos que la ley otorga a los partidos, al igual que aquellos que pudieran provenir del sector privado, “u otros sectores”.
El señor Medina también dijo (sobre el pasado proceso), cito: “Fue un rebase sin precedentes en la historia electoral dominicana, pero susceptible de repetirse en el sentido inverso en un electorado volátil y veleidoso como el dominicano”, (cierro cita). Recuerdo que en las elecciones de 1966 no existía una ley electoral como la actual. Sin embargo el Partido Reformista (PR) de aquel entonces rebosó con votos, en un abrir y cerrar de ojos como la rapidez del amanecer, al poderoso PRD de fuerte arraigo nacionalista producto de la Guerra de Abril; contrario al PR que concentró su campaña en el interior del país para ganar las elecciones mientras que el PRD tomó como excusa la intervención militar extranjera para perderlas, vaya perla!

Para responder la inquietud sobre el PRSC externada al principio por el señor Medina, en cuanto al papel del PRSC en las elecciones de 2016, ponderaré mi respuesta teniendo en cuenta esas inquietudes, por un lado; y el evento “II Seminario sobre un Nuevo PRSC para el siglo XXI” celebrado en un hotel de la capital, por el otro. Según comenta la prensa, el PRSC está envuelto en un proceso de cambios con miras a lograr una sintonía actual, lo que le permitirá recuperar los espacios perdidos, según expresara el Ing. Federico Antún Batlle en esa ocasión (Ref./Listín Diario. 16/3/2014. “Dice PRSC está inmerso en un proceso de cambio”).

Pero después de sopesar, en vez de una respuesta que yo pueda dar serían mas bien observaciones para la consideración del PRSC, el sistema político nacional y el pueblo en general, reconociendo que no estoy inscrito en ningún partido político ni abanderado de cualquier ideología, lo que en cierto modo contribuye con la objetividad del análisis para casos como estos. La entrada en escena del PRSC, como es el caso, es porque gobernó 22 años en República Dominicana (1966-1978 / 1986-1996); y porque en la oposición rompió el record del disfrute de las migajas del poder. Como partido, con migajas o sin ellas, nunca ha estado virtualmente dividido, aunque sí con algunas diferencias internas que no lo ponen en riesgo.

De todas maneras, como en todas partes “se cuecen habas” no olvidemos la visible participación de viejos robles perredeistas en los gobiernos del PRSC (Angel Miolán, Nicolás Silfa, Ramón Castillo, Antonio Martínez Francisco, Pasito Ares, Brea, etc.) al igual que de altos dirigentes del Partido Social Cristiano (Alfonso Moreno Martínez, Caonabo Javier, Guillermo Caraam, Quique Tabar, etc.), partido que virtualmente desapareció tras su fusión con el Partido Reformista dando lugar a lo que se conoce como Partido Reformista Social Cristiano (PRSC). El mañana nos podría sorprender un PLD en la oposición colaborando con un PRSC o PRD en el poder pues en política “se ve de todo”, como la estrategia Frente Patriótico (PRSC-PLD) que hizo posible la victoria del PLD en los comicios de 1996. A continuación mis observaciones (PRSC).

El libro La Marcha hacia El Capitolio, del Dr. Joaquín Balaguer, es un compendio de discursos políticos pronunciados en su condición de líder y candidato presidencial del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) en las campañas electorales de 1966 y 1970. Uno de sus discursos, “Política y Demagogia”, tuvo como escenario la concentración popular celebrada en la ciudad de Barahona el 21 de mayo de 1966. A continuación cito un de sus párrafos: “La empresa de la reconstrucción y desarrollo del sur puede y debe tener su sede principal en Barahona”.
No es mi intención enumerar las realizaciones materiales (Construcciones y/o obras de infraestructura) del PRSC en el Sur y el resto del país en los 22 años que gobernó el Dr. Balaguer. En este sentido solo me animaría el análisis comparativo que destaque diferentes gobiernos en el interregno 1930-2012. En esta oportunidad solo quiero mencionar algunas realizaciones del PRSC que de una manera u otra han incidido en el desarrollo agrícola y comercial de la región Sur, y del turismo en menor grado. Me refiero a la carretera Barahona-Pedernales, el Circuito Vial Lago Enriquillo, la carretera Polo Barahona, el Aeropuerto Internacional María Montés y la Zona Franca Batey Central. A pesar de eso brilla por su ausencia la inversión turística pública y privada, convirtiendo a Barahona en una paradoja debido a la abundante teoría de escritorio y pláticas de aposento, a falta de acciones concretas que completen el ciclo iniciado por el PRSC, entre otro por completar por cualquier gobierno que se interese por la zona.

En este sentido, el caso de referencia por excelencia es Playa Dorada, Puerto Plata, donde la voluntad política y visión turística del PRSC dejó sus frutos. Gracias a ese empuje turístico (basado en una declaratoria de utilidad pública, remodelación de playas y ley de incentivos) la República Dominicana promedia hoy día unas 70,000 habitaciones hoteleras y unos US$4,500 millones de ingresos en divisas al año. En estudios previos entregados a las autoridades y al sector privado dijimos que lo mismo que sucedió en Puerto Plata debe suceder en Barahona para facilitar el despegue del turismo del tipo todo incluido en el tramo costero Barahona-Bahoruco (entre la carretera y el litoral).

Visto lo anterior, no siento ni expreso satisfacción alguna por lo que se va a hacer sino por lo que han hecho todos los gobiernos en materia de realizaciones en Barahona y el resto del país; solo que esta vez hemos limitado el análisis al Sur para no desviar el tema. Aún así, el transcurso de cuatro años de gobierno es un período de tiempo muy corto en materia de realizaciones para hacer comparaciones con pasados gobiernos del interregno 1930-2012, independientemente del incumbente.

Aún así, una especie de nebulosa socio-política envuelve el país, traducida en “Quehacer Político” o Común Denominador divorciado de la Historia Económica Dominicana. Hasta donde tengo entendido, no existe un compendio de esta naturaleza que trate las diferentes facetas del quehacer económico de pasados gobiernos. Con esta apreciación o precedente se evitaría caer en el fanatismo mediático al que estamos acostumbrados cuando el tema de las Construcciones (Común Denominador) se convierte en patrimonio exclusivo de los partidos que tercian en las elecciones, donde las expectativas salen fuera de control por no existir un punto de referencia. En artículos anteriores he explicado el Común Denominador como herramienta de investigación para la interpretación sectorial de la historia.

A pesar de todo, parecería que el PRSC tendría la delantera en la región Sur del país tomando en cuenta las obras materiales que señalé al principio, para no incluir otras. Sin embargo, el “cacareo” de obras de los gobiernos podría convertirse, si no es que ya es así, en práctica desfasada que realmente no garantiza el triunfo electoral. Este desplazamiento se debe al terreno que han ganado en los últimos años el populismo y el clientelismo como factor determinante en los procesos electorales, para no entrar en otros detalles colaterales que he tratado en temas anteriores (Ref./Google: “Partidos por el fondo”, “Mártires de la Patria y Mártires de Papel”, “España Boba y Santo Domingo”, etc).

Desde el Pacto Patriótico de 1996 hasta la fecha el PRSC no da señales de retomar el poder, por lo menos sacando ventaja del legado de obras físicas. Aún así, por lo acontecido en Playa Dorada y Barahona (para solo mencionar dos casos) hay que reconocer la visión pragmática del PRSC en cuanto a realizaciones materiales y sociales. Lo que está por verse es la estrategia de visión política del PRSC para alcanzar el poder, lo que parece un dilema frente al avance del populismo y clientelismo que en mayor o menor grado invade los partidos políticos reconocidos por la JCE. El populismo y el clientelismo resumen un Goliat que golpea y derriba la voluntad política que se necesita para transformar las estructuras económicas y sociales de la Nación, en bien de la ciudadanía, al menos que aparezca un David.

El Ing. Federico Antún Batlle, actual presidente del PRSC, de seguir insistiendo bien podría llevar el partido a jugar un digno papel en las elecciones de 2016. Bastaría recurrir al libro “La Marcha hacia El Capitolio” para reformular una visión o programa de gobierno acorde con los nuevos tiempos, con énfasis en la productividad comprometida con el bienestar nacional, sin restarles méritos a otros partidos con visiones desarrollistas sobre el Sur y el resto del país, siempre y cuando se conviertan en acciones concretas, puntuales, para el bien regional y nacional. El bienestar nacional no es exclusivo del PRSC sino un compromiso inherente a los 26 partidos reconocidos por la JCE, por un lado, y al pueblo en general, por el otro. Si en algo ayuda, los niveles de bienestar dependen del grado de productividad que se calcula partiendo del Patrimonio Nacional y del Patrimonio Productivo Estatal (Ref./Google). El primero tiene su radio de acción dentro del Producto Bruto Interno (PIB) y el segundo toma en cuenta el Presupuesto General del Estado, excluyendo el sector privado.

Por Luis Eduardo Díaz Franjul

 

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