El “Yes Sir” envuelto en eufemismos

¿Qué conversaron Danilo Medina y Joseph Biden sobre Venezuela? ¿Se sabe si hablaron sobre la aplicación extraterritorial del bloqueo contra Cuba y su expresión en República Dominicana con la suspensión a la embajada de Cuba de la tarjeta para comprar en los almacenes Price Smart y la suspensión por la Shell de la venta de combustibles para aviones cubanos en Santo Domingo? ¿Qué conversaron sobre la presencia militar yanqui y la colaboración con la política imperialista en Haití? ¿Y sobre el patrullaje en la frontera terrestre y en el espacio marítimo y aéreo? En la rueda de prensa conjunta que ofrecieron el jueves el presidente dominicano y el vicepresidente de Estados Unidos solo hay material para un crónica rosa.

Danilo Medina presenta a Joseph Biden como un hombre que ha forjado su liderazgo sobre la tenacidad y firmeza frente a las adversidades. Biden dice que los compromisos como docente impidieron que su esposa le acompañara, pero que trajo al país a una nieta y un sobrino. ¿Nos quedamos con la crónica dirigida a distorsionar lo cierto, o violamos la normativa gramatical usando la palabra malvenido para el sionista que visitó el país? ¿Y por qué no agregar los términos mentiroso, emisor y receptor de lisonjas falaces y agente del colonialismo?

La palabra “malvenido” fue utilizada en 1969 para Nelson Rockefeller en una gira por América Latina que incluyó República Dominicana (aquí hubo protestas y el gobierno de Balaguer reprimió y hasta mató). En Argentina, tres artistas plásticos (León Ferrari, Ricardo Carpani y Luis Felipe Noé) organizaron una exposición en la cual participaron otros 62 pintores. El evento fue nombrado “Malvenido Rockefeller”.

Como resultado de esa gira, se produjo el Informe Rockefeller sobre América Latina, con lineamientos en términos de relaciones con las dictaduras militares y aniquilación de los movimientos revolucionarios y progresistas.

Una gira por América Latina de un funcionario y estratega yanqui siempre tiene el propósito de readecuar la política de Estados Unidos hacia América Latina. Rockefeller en 1969 era gobernador de Nueva York. De Biden se sabe que no solo sustituyó a Dick Cheney como vicepresidente sino también como estratega para trazar líneas generales en política exterior, comercio, defensa y seguridad.

La reciente gira de Biden incluyó Brasil, Colombia, República Dominicana y Guatemala (allí se reunió además con representantes de los gobiernos de Honduras y El Salvador). Biden ha realizado otras giras por América Latina. Aunque esas giras no llegaran a producir un documento tan completo y elocuente como el Informe Rockefeller, se realizan a fin de reafirmar o revisar directrices. Esta vez, Estados Unidos muestra formalmente su incidencia en procesos como los diálogos de paz que tienen lugar en Cuba, el rumbo de la política energética y los diversos aspectos del tema migratorio en Centroamérica y el Caribe.

Demagogia de la peor especie

“Ya no se trata de hacer por ustedes, dice Biden, se trata de hacer “con ustedes…”. Y pronuncia la palabra soberanía. Pero no logra encubrir con eufemismos su condición de estratega imperialista.

Danilo Medina solicita la inclusión de República Dominicana entre los compradores de gas natural cuando Estados Unidos comience a exportar.

¿Dónde fue decidido el uso de gas natural en República Dominicana y cuáles intereses está destinado a favorecer? ¿Qué buscan en el mercado de combustibles el poder estadounidense en general y Biden y su familia en particular? El vice vino con nieta y sobrino, pero de seguro trajo en la carpeta las instrucciones de su hijo Hunter, cuyo talento de negociante de combustibles está al servicio de una compañía que ha llegado a Ucrania. Esto no es materia de crónica “social”.

“Conscientes de que Estados Unidos muy pronto estará en condiciones de exportar gas natural, queremos reiterar nuestro deseo de ser incluidos como uno de los mercados prioritarios para la exportación de gas. Esto nos ayudaría a reducir notablemente los costos energéticos, uno de los objetivos estratégicos cruciales para la competitividad y el desarrollo en nuestro país”, dijo Medina. ¿Un Bartolomé Benoit de este siglo, o acaso un Imbert Barrera? No estamos en 1965, pero se trata de dejar en manos de Estados Unidos la decisión sobre el tema… ¿Qué dicen los patrioteros que ven en los inmigrantes haitianos la amenaza a la soberanía?

Biden utiliza el tema para intercambiar piropos con su anfitrión, y lo deja en la agenda de los patrioteros, pero trata la migración como lo hace la ultraderecha, vinculándola a la seguridad nacional y dejando escondidos la sobreexplotación y el saqueo.

En cuanto al DR-CAFTA (siglas en inglés del mal llamado Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana), Danilo Medina no manifiesta intención alguna de buscar salida a partir del interés nacional, sino que solicita a Estados Unidos ayuda para que la economía soporte el latigazo. ¡Habrase visto abyección!

Of course

¿Qué ordenó Mr. Biden? El poder imperialista cambiar de vocabulario, pero no la esencia. Y a Danilo Medina, acostumbrado a traficar chismes en la Embajada de Estados Unidos (así lo confirman los cables emitidos durante la gestión de Robert Fannin y filtrados por Wikileaks), Biden no dejaría de darle órdenes.

La rueda de prensa conjunta estuvo dirigida a no informar. Cuando Biden dio la espalda, su anfitrión renunció a ese compromiso. Los acuerdos en materia de presencia militar, de seguridad y defensa, pertenecen a la lista que, en el año 2003, el entonces presidente Hipólito Mejía dijo que no daría a conocer, Danilo Medina, como Leonel Fernández los sigue manteniendo en la lista de los secretos.

No vino Biden a hablar de béisbol ni a pasar revista a los lazos que ha creado la migración. Vino a hablar de seguridad, de defensa, de comercio y de la política imperialista en el plano regional. Y Danilo Medina está dispuesto a continuar coordinando la subordinación. ¿Quién lo pone en duda?

En el futuro, la crónica oculta ya desclasificada, pondrá sobre la mesa lo que hoy sabemos, y es que Danilo Medina pronunció más de una vez aquella frase de gobernador de ínsula: “Of course sir”.

Por Lilliam Oviedo

 

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