Un gabinete multimillonario para un mundo pobre

“El gobierno no es una razón, tampoco elocuencia, es fuerza. Opera como el fuego, es un sirviente peligroso y un amo terrible; en ningún caso se debe permitir que manos irresponsables lo controlen”. George Washington (1732-1799)

Julio Gutiérrez

En espera de ser confirmados por el Senado estadounidense, el equipo de gobierno designado por el presidente electo, en su mayoría son personas de grandes fortunas que sumadas todas sobrepasan los PIB´s de muchos países latinoamericanos. De acuerdo a cálculos realizados, hasta las designaciones actuales, el monto de las riquezas de los que ocuparan secretarias y departamentos gubernamentales, sobrepasan los 35 mil millones de dólares sin incluir el monto correspondiente al futuro gobernante. Cuando nos detenemos a analizar las hojas de vida de los próximos servidores públicos (hombres y mujeres), encontramos “halcones y buitres” con pronunciamientos y acciones cuyas manifestaciones, igual que su “comandante en jefe”, nos hacen recordar la frase de Thomas Jefferson: “Cuando los gobiernos temen a la gente, hay libertad. Cuando la gente teme al Gobierno, hay tiranía”. Durante toda la campaña electoral el candidato republicano apeló a los sentimientos y al miedo del electorado, una actitud difícil de sustraer de la mente del norteamericano común, en especial los de origen latino.

El próximo gobierno que se instalará en la Casa Blanca y en especial en la Oficina Oval, ha venido definiendo sus pautas de comportamiento, tanto a lo interno de los Estados Unidos de Norteamérica como las que serían sus relaciones con los países a nivel mundial. El candidato electo ha manifestado sus elogios hacia Rusia, coincidiendo con el designado Secretario de Estado, por sus vínculos comerciales con ese país y la cercanía con el mandatario de ese país. También, son notorios los piropos enviados a Turquía, Siria e Israel. Mientras, por otro lado, expresa, el electo presidente, sus diferencias con Irán, Irak (por los kurdos), Arabia Saudí, Palestina (por el grupo Hamas). En otro aspecto, está jugando con fuego al tratar a las dos Chinas como si fueran estructuras de gobiernos semejantes, desdeñando el potencial económico y bélico de la China Continental. Algo parecido quiere hacer con la Europa Occidental, cuyos gobiernos han permanecidos aliados a las políticas estadounidenses por décadas. “La diplomacia debe ir siempre por delante de la guerra”. De otra forma no se hace Norteamérica fuerte.

En lo interior, el presidente electo otorgó tres carteras a generales retirados para cubrir los cargos de Asesor Nacional de Seguridad, Secretario de Defensa y Secretario de Interior. Las demás carteras designadas estarán representadas por personas que han enarbolado posiciones radicales, en lo social, en la ciencia, en materia de cambio climático y medio ambiente, en salarios, en derechos de la mujer, en políticas sanitarias, y de migración. En todo esto, el vicepresidente electo, no se queda atrás del presidente pendiente de tomar posesión 20 de enero de 2017, por sus opiniones contra la comunidad LGBT. Para citar algunas “cualidades” de los componentes del equipo de gobierno, vamos a mencionar a tres cargos: El Secretario de Comercio, con una fortuna de 2,700 millones de dólares, viene haciendo negocios con el presidente electo desde el 1990, rescatando algunas de sus empresas de casinos. Ese Secretario de Comercio tiene la especialidad de reestructurar empresas con problemas financieros, utilizando despidos masivos como forma de solución final. El Secretario de Tesoro, con una fortuna de 46 millones de dólares, ex ejecutivo de una corporación financiera reconocida a nivel mundial, tiene experiencia en el manejo y comportamiento de fondos. Para la Secretaria de Educación nombró a una mujer, pertenece a una familia con un capital de 5,100 millones de dólares, es conocida por su postura conservadora. Su modelo educativo podría tener inconvenientes con el sistema actual.

Con un gabinete como el compuesto por el presidente electo estadounidense, las perspectivas de un buen gobierno no son halagüeñas, primero por la falta de experiencia en la cosa pública de la mayoría de ellos, y segundo, que un mandatario no puede cambiar de opinión frente a situaciones que involucran los asuntos de Estado, según lo hemos observado en sus declaraciones sobre diversos temas de la vida nacional de ese país. No creemos que funcionarios con tanto dinero en un momento determinado, se inclinen por favorecer a los pobres del mundo, en detrimento de sus intereses económicos.

Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense

Related Posts