Opiniones

Paz en Siria y en el mundo

Luis Mayobanex Rodríguez

NEW YORK.- Las guerras de EE.UU. y aliados contra Irak, en el ayer, y Siria, en el presente, parten de falsos supuestos y tienen dolorosas y trágicas consecuencias para la humanidad. Así, la historia se repite en un mismo momento combinando ambas condiciones: de farsa y tragedia.

Entre el 20 de marzo y el 1 de mayo del 2003 se inició la invasión a Irak teniendo como principal justificación su supuesta tenencia y producción de armas de destrucción masiva. Nadie, ni siguiera los inspectores nucleares designados para hacer la investigación, pudieron encontrar ni probar su existencia en territorio iraquíes. Las pérdidas en vidas humanas, materiales y económicas que durante 8 años generó este conflicto, aun nadie puede a certeza contabilizar.

Ayer, EE.UU., el Reino Unido y Francia bombardearon a Siria. Durante una hora las fuerzas militares combinadas de estas tres potencias lanzaron más de 100 misiles contra “posiciones precisas” del gobierno sirio. Esta es su respuesta al aun NO confirmado ataque químico que supuestamente hizo el gobierno de Bashar al Assad el pasado sábado 7 de abril, en la ciudad de Duma (Guta oriental), en el que “fallecieron” 45 civiles y unos 500 resultaron heridos.

Curiosamente, el ataque militar de estas fuerzas coaligadas ocurre aun y cuando la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), a través de su Consejo Ejecutivo, había decidido realizar una “investigación independiente” este 14 de abril para confirmar o NO el ataque químico del 7 de abril. La OPAQ , de naturaleza multinacional, es la institución que vela por la aplicación de la Convención sobre Armas Químicas. En el 2013 recibió el Premio Nobel de la Paz por el decisivo rol en la destrucción de las armas químicas durante la guerra civil que aun destruye a Siria. EE.UU., el Reino Unido y Francia son estados miembros de la OPAQ.

La agresión a Siria no contó con el apoyo del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), violando, nueva vez, las leyes internacionales e ignorando la razón de ser de la ONU, del cual son partes. Tampoco contó con el apoyo del Congreso de los EE.UU.

Si bien este hecho puede redituables algún tipo de beneficio político interno a sus autores, tiende a “encrispar” aun mas un panorama internacional potencialmente explosivo. Es como si estuviéramos viviendo en el cráter de un volcán.

Me opongo a la guerra interna que fragmenta y desangra a la nación y al pueblo sirio, guerra que en sus 7 años ha generado alrededor de 500 mil muertes y más de 5 millones de desplazados. Con la misma intensidad me opongo y condeno la guerra que se monta y desarrolla desde el extranjero que nada tiene con ver con paz, democracia y justicia, sino con bastardos intereses que mueven y dan razón de ser a grandes potencias occidentales.

Por Luis M. Rodríguez

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