Mierda Orgánica

Román Polanco

NEW YORK.- Hay muchas cosas simples que nuestros políticos han usado para unificar la Isla; el propósito no es ilusión, es una realidad escondida que no se desvanece con palabras. El propósito, de esta tormentosa idea, tiene la sensación de un realismo sin razón que siendo construido con lágrimas y sangre de los dominicanos.

Se esparce en el acontecer político una conclusión-realidad que tiene como contenido la unificación de la Isla, se han embarrado muchos artistas y profesionales quienes por su inteligencia nunca pensamos que la codicia los iba a brutalizar tanto.

Existe una guerra sucia movilizada entre Torre Eiffel, McDonald, reguetón y bachata que nos tiene mareados. La brutalidad gubernamental es un adelanto nuevo en el ritmo de la vida, ellos consiguen todo lo que desean y las migajas nuestras: “Pa cuando”. De todos modos, ellos están preparados para realizar el papel principal al final de cada jornada. Para realizar todos sus planes tienen que patear todo lo que se les oponga.

Han ordenado a la justicia soltar todos sus aliados y cambiarlos por los opositores, necesitan mostrar que de ahora en lo adelante veremos cadáveres flotando en cualquier orilla. Los helicópteros ya están preparados. Pero ahora no necesitan matar físicamente a nadie, simplemente les dan cheques; eso equivale a una muerte política. Los jóvenes los convierten en cometas o capuchinos (vuelos de muerte). Muchos celebran las atrocidades del gobierno (habilidades) para cambiar conciencia por votos morados.

Ya poco entendemos que la dominicanidad es algo aparte, tiene un significado aparte dentro del pensamiento de tres patriotas que sacrificaron sus vidas. Aquella sagacidad, de Los Trinitarios, posee su nombre propio y sirve para decir miles de cosas. Esa identidad oculta a juicio de los Trinitarios, la quieren borrar los malditos. Volvimos a los tiempos de Duarte, a él lo fusilaron políticamente, desterrándole, pero no han podido borrar la identidad de sus ideas duartianas.

Hacen no sé cuántos años, los traidores, están envenenando mi patria, ahora nos ensucian con mierda orgánica, desechos humanos y, potencias traicioneras organizan mi país.

Los dominicanos debemos conocer y distinguir entre pedir y exigir. Actuar por el sendero que permita conseguir nuestras expectativas. Borremos las experiencias especulativas, cambiemos eso por realidades razonables sin conflicto. Aprendamos a dirigir y dejarnos dirigir por aquellos que coinciden con nuestras necesidades. El orden patriótico colectivo debe convertirse en un legado de pureza. El proceso organizativo debe concordar con el emprendimiento al éxito por la definición de objetivos logrados. La demostración de nuestra inteligencia está plasmada en la consecución de objetivos logrados.
Hasta ahora nos han rellenado de mierda orgánica, luego viene la segunda parte: ¿piensa usted esperar que nos sigan rellenando de mierda de loco, o hacemos la lucha ahora?

Muchos me habían pedido que escribiera algo sobre el caso haitiano-dominicano, ese problema ha dejado de ser ficción, es una realidad que está pagando el pueblo dominicano. No obstante se ha lanzado a las redes a vociferar consignas. El enemigo es desafiante y para vencerlo se necesita consecución de objetivos: trabucazo y un coño.

Por Román Polanco

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