Bosch, Balaguer, Peña y el destino. Leonel o Hipólito vicepresidentes

Pocos tiempo antes de las elecciones de mayo del 1994, el presidente Balaguer me planteó un tema que me dejó atónito. Me propuso que hablara con Leonel Fernández o con Hipólito Mejía, para que le informará a uno u otro que él quería que lo acompañara como candidato a la vice presidencia de la República.

Balaguer hizo muchas ponderaciones de ambos y lo que significaría esa fórmula.Además, según él, lo ayudaría a resolver el problema de rivalidad que existía entre los dos que habían sido vicepresidentes. Refiriéndose a Carlos Morales y a Jacinto Peynado.

Sorprendido con dicha propuesta, le dije que yo tenía que pensarlo. Pero a Balaguer no le agradó mi respuesta,porque dijo que él me lo propuso porque confiaba en mí,y porque yo podía hacerlo, pero que se trataba de una propuesta suya, no mía, así que yo no tenía que pensarlo.“Lo que tienes que hacer es proponérselo de mi parte y darme la respuesta lo más pronto posible.Pero que eso se quede solo entre nosotros”, expresó

Antes de despedirme, se me ocurrió preguntarle: ¿Eso quiere decir que ni don Juan ni Peña Gómez deben enterarse?Y contestó: “Primero debes indagar si alguno de ellos estaría dispuesto. Luego determinamos los detalles de cómo hacerlo y con quien hablar”.

Me pasé dos días pensando en esa encomienda, ya que me creaba un problema de tipo moral. Porque si me comunicaba con Hipólito o Leonel, y Peña o don Juan se enteraban de que yo le había hecho una propuesta de esa naturaleza sin su conocimiento, podrían pensar que yo los había traicionado. Y no podía permitirlo.

Al volver al despacho presidencial, en cierto modo preocupado porque no había cumplido con la encomienda, y ni siquiera contactado a Hipólito ni Leonel, le expresé a Balaguer que solo podía cumplir con su encomienda, si lo hacía con el conocimiento de don Juan o Peña Gómez.Balaguer reaccionó airado y expresó, que yo quería matar el gallo en la funda. Le manifesté que no podía cumplir con su petición, porque si lo hacía, él que decía que confiaba en mí, igual podía pensar que yo le podría hacer alguna travesura sin su conocimiento

Entonces me dijo:“Eso quiere decir que tú consideras una travesura ofrecerle un cargo tan importante como la vicepresidencia a Leonel e Hipólito”. Le contesté, que si lo hacía a espaldas de nuestros amigos don Juan y Peña, no es que fuera una travesura, pero sí un acto que yo no estaba dispuesto a hacer.

Días después de eso Balaguer me destituyó. Y en una intervención ante la prensa en Ocoa me elogió públicamente, pero dijo que yo no le servía políticamente

De todas maneras,yo había roto la petición de Balaguer de que eso se quedara entre nosotros. Porque aunque no conversé con don Juan lo de Leonel, sí lo hice con más de un dirigente del PLD. Sobre Hipólito Mejía, lo hablé directamente con Peña Gómez, quien dijo que Balaguer era un “Tíguere sabichoso”.

Por Teófilo (Quico) Tabar
FUENTE HOY

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