Lumpen-partidocracia más Lumpen-burguesía

Narciso Isa Conde

En República Dominicana la conversión de la partidocracia en lumpen partidocracia está en fase avanzada.

Igual se registra algo similar en sectores de la alta burguesía dependiente conectada, asociada o en complicidad con las elites sobornables de esa partidocracia.

Ambos fenómenos se relacionan con un cúmulo de prácticas delictivas a cargo de esa asociación privada-estatal, protegidas por un régimen de impunidad a su servicio.

Así la amalgama de un Estado corrupto y corruptor con la punta de la pirámide empresarial, facilita el enriquecimiento al vapor y la transformación del poder constituido en poder mafioso.

Pero estos no son esencialmente fenómenos propiamente dominicanos; independientemente de sus formas y modalidades peculiares y de sus expresiones criollas derivadas del llamado “subdesarrollo”, diferenciadas de las modernas y súper-globalizadas degradaciones propias del “desarrollo”.

Y esto es bueno decirlo frente a quienes se la pasan elogiando a los países centrales, argumentando el supuesto interés del capital transnacional en la transparencia de sus operaciones y en la lucha anticorrupción.

• Matriz Imperial

En verdad la matriz esencial de esos dos fenómenos aberrantes es de factura imperialista y se deriva del proceso global de gansterización integral del gran capital y de los Estados bajo su control, potenciados estos por el neoliberalismo.

El capitalismo imperialista de estos tiempos, sobretodo en su expresión Occidental, se transnacionaliza en alto grado, se torna mucho más especulativo y parasitario, y se militariza hasta la locura.

Explota y súper-explota en niveles superiores.

Intensifica su dinámica de generar riquezas empobreciendo la humanidad y el planeta.

Irrumpe con una impronta cada vez más delictiva.

Somete más férreamente sus dependencias periféricas.

Excluye sin contemplaciones, aliena con enorme intensidad y concentra poder y opulencia en grado extremo.

Más que antes, para el gran capital altamente concentrado, cuentan las ganancias de las corporaciones privadas y no las carencias de los seres humanos, creando necesidades superfluas hasta imponer un consumismo derrochador junto a una permanente violación de su propia legalidad y de la convivencia humana.

La minería extractiva, las industrias farmacéuticas, el negocio energético, la producción y el comercio de armas, el negocio de estupefacientes, el comercio de seres humanos y órganos, la guerra como negocio, constituyen realidades ominosas contra la vida en sociedad.

La incorporación a su sistema de dominación y a sus mecanismos de ganancias y enriquecimiento de prácticas delictivas y variadas opresiones y discriminaciones (racismo, machismo, adulto-centrismo…) conforman al interior de los Estados y en sus relaciones con el poder empresarial privado, mecanismos mafiosos bajo protección.

El capitalismo actual ha devenido así en un lumpen-capitalismo y el imperialismo en un lumpen-imperialismo, con una lumpen –partidocracia a su servicio.

Por Narciso Isa Conde

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