Pobres instituciones

Manuel Hernández

La solidez de la institucionalidad no existe en el país. Cada paso que se da pone de manifiestas las debilidades del sistema. Los gobiernos son débiles ante las presiones de las grandes potencias. Aceptan sin poner peros, a todo lo que se les ordena.

El caso más reciente es la llegada al país del capo y condenado asesino Willie Falcon. De repente se establece en la República Dominicana con protección oficial, y nadie da una respuesta clara de por qué vino aquí, y que se busca con esa acción.

En los corrillos políticos y sociales se dice que hay un deseo manifiesto de los Estados Unidos, o alguno de sus organismos de seguridad, de sacar a ese capo de norteamericana, y de ahí que se escogiera a la República Dominicana para que se tome un descanso, luego de dejar las prisiones norteamericanas.

Este oscuro personaje, por lo menos en lo visible, nunca se había relacionado con el país. Estuvo 20 años presos, y de repente desembarca en territorio nacional. Lo que llama la atención es que se le permitiera la estadía en dominicana.

En medio de ese descontrol institucional, el ministro de Interior y Policía dice que la entrada y permanencia de este señor en el país, viola las leyes de migración. Parece un sainete o una comedia barata, que un funcionario de tanto poder diga que se viola la ley al permitir permanecer a ese capo en territorio nacional, y que el que debe exudar autoridad se tenga que cruzar de brazos.

¿Qué poderes reales inciden para que este señor se encuentre en el país?. Por demás hay un secreto total en torno al mismo. No hay fotos recientes, ni se sabe el sitio donde específicamente se encuentra. Si su estadía viola la ley, lo primero es montarlo en un avión y sacarlo del territorio nacional.

En el país hay que fortalecer las instituciones, y a la justicia darle todo el apoyo posible, y con acciones de esta naturaleza se pone en arena resbaladiza el mantenimiento de la convivencia institucional. Falcón debe ser sacado de territorio nacional. No es un problema nuestro, y no tiene por qué quedarse aquí.

Casos como el de Falcon pone en peligro a todas las instituciones, porque demuestra que son de cartón. Y como se trata de un caso ligado a la justicia, es bueno recordar todos los esfuerzos que se hacen para fortalecer a ese poder del Estado, que por muchos años estuvo de rodillas.

La justicia es uno de los poderes nacionales más zarandeados. Un juez puede ser serio y responsable, pero el sistema es débil. Hay jueces prevaricadores y hasta cobradores de sentencia, pero deben ser los menos.

Tanto en las fiscalías como en la judicatura hay una nueva camada de jóvenes que se les debe dar todo el apoyo y respaldo. Los que violan los reglamentos y ensucian las leyes que deben defender, tienen que ser expulsados del sistema. El pueblo tiene que tener confianza total en el sistema judicial. !Ay!, se me acaboóla tinta.

Por Manuel Hernández

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