La soledad el poder

Todos los políticos activos que han cosechado éxito, temen al síndrome de “la soledad del poder”, máxime en aquellos países tercermundistas donde la figura del Jefe de Estado, de Gobierno o Primer Ministro, es casi comparable con el omnipotente.

En República Dominicana la situación no puede ser la excepción a la regla. Empezando por la primera magistratura del Estado, pasando por los ministros, congresistas, jueces de las distintas cortes e instancias, altos mandos militares y policiales, alcaldes y regidores municipales, todos se vacunan ante el inminente virus que tarde o temprano llegará salvo muy pocas excepciones que responde al nombre de: “la soledad del poder”

Algunos hasta prefieren morir en el poder y otros, no le gusta ni dormir. Cuenta la letanía popular; que un ex jefe de Estado dominicano, expresó en círculo cerrado, que no le gustaba dormir, porque en ese periodo de tiempo, no era presidente y que por ende, no firmaba decretos.

Partiendo de este planteamiento, se puede entender las razones que llevan a un político que ha cosechado algún tipo de éxito, intentar retrasar en el tiempo su salida del poder. El poder es una condición que te garantiza respecto, privilegios y el anhelado lambonismo, expresión popular de la terminología dominicana que define un método de alcanzar objetivos y metas en la vida, como un lamentable mecanismo de movilidad social.

El político dominicano no importa el nivel de jerarquía que ostente en el tren del Estado, le gusta que le abran la puerta, que le sigan, que le pidan, que le supliquen, para entonces, ofrecer y prometer soluciones utópicas, aunque algunas realizables.

Cuando el poder se aleja de ti, aunque tengas dinero, puedes llegar a sentirte mal, pobre, miserable, desnutrido, no duermes, piensa que estás sin brillo. Incluso algunos dicen que hasta la relación de pareja se enfrían y es que el poder muchas veces no es dinero. Es algo más que eso. Es aquella condición social vinculada a la soberanía que da el estado, en nombre del pueblo. Unas condiciones favorables, que si no tienes la cabeza bien poblada, puedes hacerte sentir más arriba que tus iguales y sufrir de crisis de percepción de la realidad.

Recuerdo que el 27 de febrero del año 1998, el entonces presidente de la República Dominicana, doctor Leonel Antonio Fernández, anunció al país ante la Asamblea Nacional, que no buscaría una eventual reforma constitucional para viabilizar su reelección más allá del año 2000 y la consecuencia de aquel hecho, fue un alejamiento parcial de los principales dirigentes de su partido y altos funcionarios de su gobierno, quienes guiados por la miel del poder, inmediatamente fijaron sus intereses detrás de las figuras del actual presidente Licenciado Danilo Medina Sánchez, otrora Secretario de Estado de la Presidencia y el entonces Vicepresidente de la República, doctor Jaime David Fernández Mirabal.

Mientras el jefe del Estado 1996/2000, permanecía en su despacho del Palacio Nacional hasta las 8:00 pm, los citados altos funcionarios se marchaban a las 5:00 pm detrás de los virtuales precandidatos presidenciales. Es por ello, que los presidentes prefieren agotar aquellos que llaman “plazos fatales”, como garantía de prolongar los efectos de la Soledad del Poder.

Por Luis Columna Solano

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