Dictador Trujillo creó aviación RD

Han sido tan numerosas las promociones de pilotos dominicanos, que las calles del ensanche Miraflores no hubieran alcanzado para reconocerlos a cada uno por separado. Se decidió rendirles homenaje con una vía que los abarca a todos: “Paseo de los Aviadores”.

Tanto la aviación comercial como la militar han tenido grandes glorias desde los años de 1920 cuando algunos pudieron estudiar en escuelas internacionales mientras otros inventaban aquí aparatos de vuelo y hacían piruetas por los aires para entretenimiento, como Enrique Valverde, que estudió en Estados Unidos y hacía ensayos en Santiago, de donde era nativo. Regresó de Norteamérica pilotando un biplano tipo “Beird”.

También es pionero, como inventor y aviador, el vegano Zoilo Hermógenes García, diseñador del poliplano que pilotó en 1911.
A pesar de los experimentos, oficialmente fue el presidente Horacio Vásquez el primero en mostrar interés en crear una institución aérea. Emitió una ley en enero de 1927 y dispuso 125 mil dólares para fundar una escuela de aviación, pero el proyecto no se materializó, la disposición fue derogada.

Le tocó a Trujillo organizar ese cuerpo, de lo que se vanaglorió durante su largo mandato. En un directorio de la República Dominicana preparado por Osvaldo Bazil en 1932 se consigna: “Tenía que surgir un gobierno progresista, bien intencionado y celoso del progreso de la República, y que estuviera atento a las modernas necesidades del país para que, al fin, le diera el debido impulso a la Aviación Militar Dominicana”.

Agrega que el dictador “comprendió esta gran necesidad” y “designó al capitán Aníbal Vallejo y a los tenientes Frank Félix Miranda y Julio E. Tejeda para que estudiasen para pilotos aviadores, los primeros, y para mecánicos, tres alistados”.
En su historia sobre “Aviación Militar Dominicana, Evolución histórica (1910-2008), Carlos M. Ortega Vergés coloca a Gregorio Peguero y Andrés Rodríguez como compañeros de los citados en esos entrenamientos que se realizaron en Cuba. Al igual que Tejeda Matos recibieron instrucción como técnicos de aviación.

Viajaron a la Escuela de Aviación del Campamento de Columbia y “a los 18 meses de aprendizaje recibieron de manos del honorable presidente de la hermana República, general Gerardo Machado, el 13 de diciembre de 1931, sus títulos de Pilotos Aviadores”, apunta el directorio auspiciado por el trujillato, señalando que “pocos días después regresaron y recibieron el merecido y cálido homenaje de este pueblo”.

Reconoce a Vallejo, Miranda y Valverde como los pioneros, aunque el último volaba por su cuenta con anterioridad, tenía una escuela particular, inventó aeroplanos y fue delegado ante la Convención Internacional de Aviación Comercial en Washington, en 1927.

Desde 1930 funcionaron algunos aeródromos. Existía el del kilómetro 8 de la carretera Duarte, bautizado“Aeródromo Lindbergh” después de 1928. Luego se construyó el “Aeródromo Miraflores”, más tarde inaugurado por Trujillo, el 22 de febrero de 1944, con el nombre de “Aeropuerto General Andrews”. El 24 de enero de ese año, el generalísimo sometió un proyecto de ley confiriendo ese título “como homenaje póstumo a la memoria del teniente general Frank Maxwell Andrews, quien murió en actividad de servicio mientras ejercía las altas funciones de comandante en jefe de las fuerzas de los Estados Unidos de América destacadas en Europa”, expresaba. El dos de febrero se le asignó la nueva denominación.

Hay quienes afirman que Trujillo tomó esta determinación para congraciarse con los Estados Unidos. El dictador había conocido al militar en mayo de 1942, por lo que declaró en su discurso inaugural que “estuvo aquí, en este mismo sitio, asistiendo a los comienzos de esta obra, cuya gran importancia ponderó prediciendo la valiosa utilidad estratégica que estaba llamada a prestar en la defensa del Caribe y del hemisferio occidental”.

En la ceremonia estuvo presente la esposa de Andrews y Trujillo se dirigió a ella diciéndole que esta designación era una compensación espiritual a su dolor y el de sus hijos para que el nombre de Andrews siempre estuviera palpitante en las filas de “las naciones aliadas, entre las cuales se cuenta honrosamente el Ejército dominicano”.

Miraflores y el aeropuerto. En su obra “Por qué Santo Domingo es así”, Ramón Báez López Penha define el desaparecido aeródromo como “pequeño aeropuerto militar de Miraflores, ubicado en los terrenos que delimitaban la avenida Presidente Ríos (Leopoldo Navarro) y la carretera Duarte (San Martín). La Máximo Gómez, que se construyó completa en su primera etapa, se interrumpió después por el aeropuerto “y fue entonces cuando la dejaron sin salida por el lado norte y es también cuando aparece la cerca que impedía el tránsito más al norte de la avenida México…”.

El aeropuerto General Andrews convirtió a Miraflores en un constante despegar, aterrizar, ir y venir de pilotos que todavía deben ser recordados por capitaleños que visiten ese sector, lamentablemente hoy congestionado por variedad de negocios y constante tránsito vehicular, del que se quejan sus moradores. Fue una de las zonas más agradables y así la promovían vendedores de terrenos previo a la construcción de la terminal.

Por ese aeropuerto arribaron probablemente aviones “Stintson SM-2B, Bird Model E, Bellanca DH 300, los Vought 02U-35 D Corsair (de guerra), Saro Cutty Sark, Waco Model VPF-7, Fleet Model 10P” y otros que cita Ortega Vergés.

Y seguramente los pilotaron pioneros y otros que se incorporaron a ese servicio y que fueron entrenados aquí por el cubano Yániz Triana y por W. Murphy, norteamericano. La extensa lista refleja una gran pasión por volar, reinante sobre todo durante el trujillato: Santos Mélido Marte, Fernando Castillo, Mario Lovatón, Antonio Álvarez Albizu, Teófilo Kunhardt, Alfredo Forteza, Luis Yabra, Ramón E. Peralta, Felipe Cartagena Portalatín, Omar Mera Ortiz, Octavio de la Maza, Andrés Rodríguez Méndez, Pedro Rodríguez Echavarría, Rafael de la Maza Vásquez, Enrique Prestol Castillo, Ismael Ramón Carbuccia, José del Carmen Ramírez, y muchísimos otros que forman interminable lista. Algunos asumieron conductas patrióticas.

En 1959 quedó abierto al tránsito aéreo el aeropuerto de Cabo Caucedo inaugurado por Trujillo con una inversión de más de 13 millones de pesos.

Miraflores comenzó a urbanizarse en 1966. Sus primeras calles no tenían nombres, sino números. La calle. El Ayuntamiento consideró que había que otorgar “merecido reconocimiento a los hombres que se dedican a la importante y difícil misión de la aviación” y que, “desde la época del precursor de la aviación, Clemente Arder, han sacrificado sus vidas en aras de lograr la cima”, deslumbrando a las águilas “donde se remonta su vuelo porque confunden su invisible altura con la radiosa inmensidad del cielo”.

Por eso, el 20 de noviembre de 1974 bautizó como “Paseo de los Aviadores” la antigua “calle 6” de Miraflores.

POR ANGELA PEÑA
FUENTE HOY

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