Rendición de Cuentas

Julio Gutiérrez

El 27 de febrero de cada año, el Presidente de la República, conforme lo establece el Artículo 128, Numeral 2, Literal f, de la Constitución, en su condición de Jefe del Gobierno, tiene la responsabilidad de depositar ante el Congreso Nacional, al iniciarse la Primera Legislatura Ordinaria, según lo indica el Artículo 114, las memorias de los ministerios y rendir cuentas anualmente de la administración presupuestaria, financiera y de gestión ocurrida en el año anterior, acompañada de un mensaje explicativo de las proyecciones macroeconómicas y fiscales, los resultados económicos, financieros y sociales esperados y las principales prioridades que el gobierno se propone ejecutar dentro del Presupuesto de Ingresos y Ley de Gastos Públicos aprobada para el año en curso.

El acto ante la reunión de las dos Cámaras (Senadores y Diputados), en muchas ocasiones, los responsables de la rendición de cuentas, no se ha ajustado a las disposiciones del Artículo 114 de la Constitución de la República, que establece un marco teórico del discurso. Con mucha frecuencia, esos discursos siguen un protocolo totalmente desligado de lo especificado en el referido artículo constitucional.

La rendición de cuentas implica informar o dar a conocer, acerca de alguna situación. En el caso de un Gerente de una empresa del sector privado, su responsabilidad es ofrecer explicaciones a los socios, sobre las fuentes y uso de los fondos manejados durante un periodo determinado. En el sector público, tanto el Primer Mandatario como los demás Ministros, están en la obligación de que la ciudadanía conozca el origen y destino de los recursos manejados por esos funcionarios, donde la transparencia deberá ser el objetivo principal.

En el sector privado no se desperdicia la intención de rendir cuentas, ya que existen mecanismos y herramientas para aprobar o rechazar el contenido del informe. Esos mecanismos y herramientas, se componen de un Comisario de Cuentas y un Auditor Externo que verifican y dan su visto bueno a la gestión del o los gerentes. En cambio, en el sector público, quien ejerce el papel de Auditor Externo, es la Cámara de Cuentas, cuya independencia, para calificar el informe presidencial, está amañada. Y el rol de Comisario de Cuentas, lo asume el Congreso Nacional, a sabiendas que en la historia de la República Dominicana, no se ha tomado ninguna decisión para rechazar o reprobar el contenido de una rendición de cuentas.

Las ejecuciones presupuestarias deben mostrar las metas alcanzadas, donde cualquier ciudadano pueda comprobar la calidad del Gasto Público y el destino de los mismos, pues ese accionar es lo que se denomina como transparencia y fiscalización.

La rendición de cuentas no es un espectáculo, es una ceremonia con un alto contenido patriótico, por celebrarse en un recinto sagrado, como es el Congreso Nacional, el Día de la Independencia de la República Dominicana, donde se plasma la estructura socio económica del Estado del ejercicio anterior y el presente. Como en nuestra legislación no existe una forma de castigo por resultados negativo en la gestión de un funcionario público, el pueblo tiene en sus manos la única herramienta para corregir esos desplantes, que es el voto.

Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense

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