La Ley de promedios y la política

Julio Gutiérrez

En cualquier actividad donde se desenvuelva el ser humano, se expondrá a acontecimientos o eventos con una frecuencia indeterminada, cuyos resultados dependen de las probabilidades positivas o negativas. Casi siempre que intentamos lograr o alcanzar algún objetivo, las variables de probabilidad, se expresan en términos porcentuales. El porcentaje de participación aumentará o disminuirá, dependiendo de las veces que se realicen los ensayos. Proponerse alcanzar una meta sin tomar en consideración la sucesión de variables u obstáculos que puedan presentarse, es obviar las probabilidades que inciden en la Ley de Promedios.

El cálculo de las probabilidades de certidumbre o incertidumbre de un evento, se dificulta cuando dicho evento es sometido a varias pruebas. Si se somete a un escrutinio cualquier situación, es para determinar el resultado entre dos opciones. En este caso, la competencia tendrá un resultado de un cincuenta por ciento. En la medida que se aumentan las pruebas, los resultados serán más complejos.

Las próximas elecciones a celebrarse en los meses de febrero y mayo del 2020, para elegir a los candidatos a regidores, síndicos, diputados, senadores, vicepresidente y presidente, antes de efectuarse, plantean situaciones en el presente año que merecen ser analizadas y sometidas a las leyes de las probabilidades. En la actualidad la teoría matemática de la probabilidad constituye el fundamento de las aplicaciones estadísticas tanto en la investigación social como en la toma de decisiones. La necesidad de sortear la incertidumbre nos lleva a estudiar y aplicar la teoría de la probabilidad. Para tener éxito en la toma de decisiones, se necesita la capacidad de tratar sistemáticamente con la incertidumbre misma, mediante cuidadosas evaluaciones y aplicaciones de métodos estadísticos concernientes a las actividades sociales.

Tanto la ley de promedios como la teoría de la probabilidad, pueden ser herramientas matemáticas para medir la posibilidad de que cualquier evento tenga validez, incluso uno improbable, ocurra al menos una vez en una serie. Todas estas consideraciones no podrán ser evaluadas sin el apoyo de las estadísticas; pues, desde el punto de vista macroeconómico, para la toma de decisiones socio-políticas, tienen importancia.

En el ámbito político, todo aquel decidido a participar en la próxima justa electoral, deberá tomar en cuenta la ley de promedios, así como también, la teoría de la probabilidad, aunque la mayoría de los políticos criollos no consideran esas variables, ya que se apoyan en otros criterios para alcanzar sus objetivos.

Pero entre los políticos que aspiran el que más tiene que considerar la ley de promedios, aunque no haya manifestado su intención de participar, a pesar de haber transcurrido el mes de marzo, es el Presidente de la República. Dentro de la serie de eventos que debe sortear, el Primer Mandatario, se inicia con una nueva reforma a la Constitución. Este evento, si se mide con las herramientas de la teoría de la probabilidad, presenta visos de posibilidad, debido a la experiencia vivida en el Congreso en los años 2004 y 2016.

El segundo evento que el Primer Mandatario debe sortear; desde luego, si logra habilitar la adecuación del Artículo 124 más el Transitorio de la Constitución, es que sea escogido por su partido como candidato a la presidencia de la República, si logra derrotar a los demás aspirantes.

El tercer evento que el candidato-Presidente debe de vencer, es la tasa de rechazo que acompaña a los políticos en el poder. Dicha tasa de rechazo puede provenir desde su propio partido hasta los sectores no identificados con una agrupación política determinada.

En el escenario político la ley de promedios se manifiesta a la inversa: a mayor cantidad de intentos e iguales rechazos, las oportunidades de éxito son mínimas. Por lo tanto, en un cuarto evento, la competencia electoral estará matizada por las aristas y las tropelías arrastradas en todo un trayecto para obtener la candidatura contra la reacción de opositores con propuestas definidas y bajas tasas de rechazos. Si comparamos las pruebas a que se sometería el Primer Mandatario, con una competencia deportiva de obstáculos cada una de las cuatro barreras que logre saltar, le producirá desgastes políticos, que en este caso la ley de promedios es inmisericorde.

Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense

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