Desarrollo y progreso versus Deuda pública y apalancamiento

Julio Gutiérrez

Se acostumbra en economía, para demostrar una tesis, comparar situaciones, resultados y enclaves con el propósito de demostrar la veracidad de los planteamientos que se desean imponer en un ambiente o escenario determinado. Por lo tanto, es inexplicable la insistencia de las autoridades del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), en proclamar que la economía del país, en cuanto a los indicadores del producto interno bruto (PIB), la inflación y el índice de precios al consumidor (IPC), se mantienen en cifras envidiables con respecto a otros países de la región, en especial, los de América Central.

El gobernador del BCRD pronunció un discurso en la apertura del 4to. Foro de Finanzas e Inversión del Caribe, organizado por Latin Finance, en el que manifestó la fortaleza del país, al indicar cómo en el PIB la República Dominicana se mantenía líder en la región con un 5.7 % por encima de Panamá (3.7 %), Colombia (2.6 %), Costa Rica (2.2 %) y los demás países centroamericanos que apenas alcanzaron un 2 %. Para hacer esa comparación, el Gobernador del Banco Central y sus asesores, debieron de seleccionar otros países y excluir a Panamá y Colombia, ya que los niveles de 3.7 y 2.6 por cientos que representa el PIB tanto para Panamá como para Colombia, se acerca más a la realidad que el 5.7 % para anunciar el incremento del primer trimestre del presente año con igual periodo del 2018.

En el caso de Panamá, los fundamentos macroeconómicos que sustentan su 3.7 %, tienen más solidez, por los componentes de sus Cuentas Nacionales. Su deuda pública no alcanza el nivel de los 20 mil millones de dólares y su programación presupuestaria se planifica de acuerdo al método de Base Cero. En cambio, la República Dominicana mantiene una deuda pública galopante (alrededor de los 50 mil millones de dólares), cuyo objetivo principal es el de cubrir los déficits presupuestarios en desacuerdo con el método de Presupuesto Base Cero. Debido a que el sector público no le hace caso a las recomendaciones de los indicadores relacionados con el apalancamiento, el aumento del PIB dominicano, ejerce un efecto parecido al “engorde ficticio” de la economía. Esto se puede comprobar en los sectores que inciden en el aumento del PIB, tales como energía y agua, servicio público e intermediación financiera. Las autoridades del BCRD, no resaltan la agropecuaria ni la industria pesada o ligera en el referido incremento.

El coqueteo con los índices inflacionarios y el índice de precios al consumidor de las autoridades monetarias, al mostrar valores insignificantes, por debajo de un uno por ciento, es una manera de inducir la idea de que las condiciones económicas de desarrollo y progreso, son factores reales en la República Dominicana. Esta concepción ha llegado al extremo de anunciar que “somos un país de clase media”. Si los tratadistas en materia de economía, plantean que “la inflación es el aumento generalizado y sostenido del nivel de

precios existentes en el mercado, durante un período de tiempo, cuando el nivel general de precios aumenta”, cómo se le explica al pueblo consumidor que los productos de primera necesidad, según el BCRD, sólo han aumentado un 0.86 como inflación y 0.58 por el IPC, al comparar los meses de enero a marzo del presente año con el anterior.

Cada vez que se emiten declaraciones similares por las autoridades gubernamentales, nos obliga a pensar que, el estado de bienestar que se plantea, es dirigido a una facción de la sociedad con ingresos acaudalados, como son los casos denunciados de funcionarios aferrados al nepotismo, pues para ellos sí hay desarrollo y progreso y el volumen de la deuda pública nada tiene que ver con el apalancamiento. Consideran que mientras más se debe, mejor, pues en esta misma semana se está gestionando un préstamo de 2,2,50 millones de dólares.

Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense

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