Sin temor al escrache

“No todo el dinero se debe ganar” Refrán popular

Julio Gutiérrez

En la medida en que los actos corruptos se van enquistando en algunos sectores de la sociedad, los promotores de esas maniobras fraudulentas, conspiran contra ellos mismos, su familia y la imagen del país. La mala experiencia que hemos tenido como dominicanos, se podría registrar desde los tiempos de la colonia. Pero para deshonra de los preocupados por mantener un estilo de vida moral y ético, los acontecimientos de los últimos años, han sobrepasado los límites de acciones históricas de sobornos, coimas, peculado cohecho, nepotismo, etc. Podría decirse que la “historia nacional de la corrupción”, se ha asentado en el presente Siglo XXI.

La metástasis de la corrupción se ha proliferado en casi todos los estamentos del país. No hay un sector, productivo, social, laboral, religioso o político, que no haya experimentado el sabor amargo de personas inescrupulosas, cuyas acciones delictivas han desdoblado la imagen de las instituciones a las cuales han pertenecido. La mayoría de esas personas se han aprovechado de su permanencia en determinadas posiciones, traspasando periodos normales en su ejecutoria, para llevar a cabo actos de intolerancia y soberbia, contando con el blindaje de adláteres y la impunidad que ofrecen las asociaciones de malhechores.

En España y en varios países de Sur América, se utiliza el término “escrache” como una forma de condenar moralmente a funcionarios administrativos por el uso indebido de los recursos bajo su responsabilidad; políticos con promesas incumplidas, satisfaciendo sus necesidades personales en lugar de las de sus representados, o militares por abusos cometidos durante su gestión. Esta manera peculiar de protestar, consiste en dar difusión, ante los domicilios particulares de estas personas o en cualquier lugar público para que la ciudadanía los identifique por sus actos reñidos con la moral y las buenas costumbres. Regularmente esas reacciones de determinadas comunidades, obedecen a la falta de aplicación de métodos de justicia como es el deseo de los reclamantes: “hasta las últimas consecuencias”.

En nuestro país, no tenemos experiencia en ese tipo de manifestaciones, aunque en los últimos días con la posible introducción de una pieza legislativa en el Congreso Nacional, que busca modificar la Constitución, pretendiendo eliminar el Artículo 124 y otro Transitorio de la Carta Magna, los reeleccionistas que apoyan al actual mandatario de la Nación, han ,realizado todo tipo de escarceo para lograr su propósito. En cambio, un amplio sector del pueblo implementó mecanismos de movilización para demostrar su inconformidad con los aprestos continuistas del gobierno actual.

El escrache en otros países puede ser una herramienta eficaz para los sectores afectados. Aquí, el temor a ese tipo de demostración de inconformidad no surte efecto debido a que las personas involucradas, lo primero que pierden cuando se dedican a actos ilícitos, es la vergüenza.

Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense

Deja un comentario

  Subscribe  
Notify of

Related Posts