PRM: Viejo y nuevo

La oposición necesita orquestar un discurso de vanguardia. Esta pérdida en su propio laberinto. Es débil el mensaje. Solo presentar al votante los casos de corrupción, no garantiza el triunfo electoral.

Al parecer los estrategas de la oposición consideran que únicamente importará en las próximas elecciones el tema del manejo irregular de los recursos del Estado. Tiene la oposición que presentar un programa de gobierno, y no estar de brazos cruzados.

La oposición está diseminada en pequeños partidos, la mayoría de los cuales no tiene la mínima posibilidad de poder ganar los comicios. Por consiguiente al hablar de oposición se tiene que poner el dedo en el Partido Revolucionario Moderno. Es el único que puede sacar músculos frente al Partido de la Liberación Dominicana.

Independiente de la crisis interna peledeista, los grupos que le adversan para ganar tienen que hacer un gran frente opositor. Ello luce improbable, pero de todos modos, el PRM aglutina la fuerza suficiente para poder hacer un buen papel.

Hay tres precandidatos a la presidencia por el PRM. El ganador podría ser Luis Abinader. Es joven, fue el pasado candidato y tiene fuerza estructural, pero carece de un discurso vibrante y es corto en carisma o imagen.

Eso no es problema, se puede conseguir mediante consultores especiales que saben trabajar con famosos. Se mejoran los ademanes, la sonrisa, la forma de vestir y hasta cómo se contesta a una pregunta de panel. Su principal contendiente interno es un hueso duro de roer.

Hipólito Mejía es un veterano político, conocedor a fondo de todos los trucos de la profesión y quien tiene un discurso aceptable, pero sobre su espontaneidad llega a las masas, sobre todo a la clase media y a los grupos marginados.

La lucha es cerrada entre Abinader e Hipólito. Los dos tienen el mismo programa de gobierno, salvo algunos temas personales. A pesar de las diferencias de edad y generacional, no es la eterna lucha entre los viejo y lo nuevo. Tienen que preparar una plataforma oposicionista que sea clara y golpeante, si quieren dar un salto al poder.

No creo que el joven Wellington Arnaud esté en un momento para poder hacer un papel aceptable. Le falta madurar, tiene que seguir trabajando, darse a conocer en todo el territorio nacional. Saber que se tiene que separar de las ideas rancias que todavía hay en su partido. Que espere turno para dentro de cinco años, a ver cómo le va.

Entre los partidos mayoritarios, solo el PRM se puede interpretar como opositor. Los Reformistas Social Cristianos están a la espera de los acontecimientos, y dan la impresión de que podrían negociar con disidentes del PLD, en caso de que se dé una división del partido de gobierno. El 7 de octubre es la clave, y entonces se determinará la línea a seguir por la oposición. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández

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