Las estafas a la orden del día entre dominicanos

Félix Quiñones

NEW YORK.- Dicen que las estafas en mi país, son mas viejas que el hambre. Pero, como yo nací después de la muerte de Trujillo, solamente recuerdo unas pocas y otras, las he leído en los libros o escuchado de la gente mayores.

Yo me enteré que el asunto ese de engatusar a los otros, empezó con la llegada de Colón, cuando los españoles les cambiaban “espejitos por oro” a los incautos e ignorantes indígenas. Y después siguió con la venta de unas supuestas joyas de oro que los delincuentes callejeros, siempre podían ofrecer a manera de “oportunidad”, a los pariguayos transeúntes.

También supe -por boca de mis padres- que la primera y mayor estafa nacional, fue la Ley 5880, que surgió dizque para evitar que volviéramos al trujillismo, cuando en realidad era para robarse las propiedades del pueblo que los Trujillo no pudieron llevarse al Exterior.

Mas luego, vinieron otras, como la del Banco de los Trabajadores, la del Banco Universal y las famosas “financieras”, que engañaron mayormente a los dominicanos que vivimos fuera del país. Después aparecieron las muy llamativas “pirámides”, que se basan en explotar la codicia de la gente que, cuando cree que tendrá beneficios grandiosos, se vuelve loca y arriesga hasta la seguridad de sus hijos por la quimera de ganar dinero fácil.

Las más famosas de estas estructuras de engaño fueron, primero, la que se llamaba MOMENTUN y unos veinte años más tarde, apareció la que más daño hizo a los infelices “soñadores” dominicanos, porque duró más de un año operando, TELE-FREE. Por lo general, estas modalidades de fraude no duran mucho tiempo, por la naturaleza deslumbrante y rápida del engaño, pero, cuando están bien orquestadas como esta última, pueden sobrevivir más de lo previsto.

Hay otra estafa que llegó con el WhatsApp. Se llamaba La Rosa de la Abundancia y era muy peculiar pues, cuando los “conejillos de India” se enteraban de que habían sido timados, en lugar de quejarse con el “amigo” organizador del robo, ellos empezaban otra “rosa” para seguir engañando a nuevos incautos y ganar dinero, igual que el primer sinvergüenza que se inventó la dichosa rosa.

Un amigo, mucho más avanzado de edad que yo, me dio un detalle que no había alcanzado a entender. Me dice el viejo compatriota, que casi todas esas formas de estafa nos han llegado desde Brasil; y a seguidas me detalla algunas de ellas.

La Iglesia Universal, con su famoso lema “pare de sufrir”, mientras vende la salvación divina al por mayor y al detalle, es la mas memorable, porque explota el sentimiento primero del ser humano, que es su relación con Dios.

Hay otras como por ejemplo, Odebrecht; que es la más grande maquinaria de corrupción, creada fuera de los países desarrollados. El cebo para que la gente la acepte, es la “calidad de sus construcciones” que, en los países subdesarrollados es tan notorio. Sin embargo, los costos de sus obras se multiplican desmesuradamente, para cumplir con los gobiernos cómplices, y a costa de los presupuestos nacionales.

Aquí en Nueva York, hay estafas que están casi institucionalizadas. Como los famosos “sweepstakes”, una modalidad de engaño colectivo que la Ley permite y que se basa en recaudar pequeñas cantidades de dinero, de un público numeroso, digamos de millones de personas. Por lo general, las ofertas llegan por el correo ordinario.

Pero también se desfalca a las personas en las calles de esta ciudad, con la muy célebre “barajita” o el “juego de dados”. Mi amigo me contó que en los años 80’s y 90’s se producían unos timos en los semáforos, que eran muy ingeniosos. Los briganes te ofrecían -en los pocos segundos que dura la luz roja- unos electrodomésticos “nuevos”, empacados con su plástico de fábrica, que se suponía eran robados, por un precio irrisorio.

El negocio había que hacerlo de inmediato y el “estafado”, siempre creía que, él era el “estafador”, porque el delincuente tenía que salir rápido de la “mercancía robada” o simplemente, porque “no sabía lo que vale ese VCR, teléfono o microondas”.

Claro, cuando se abre en la casa el paquete comprado, se descubre que era una farsa, que, incluso, tenía en su interior un ladrillo atado con cinta adhesiva para simular que su peso era muestra de su calidad. Cuando el airado cliente salía bufando en busca del estafador, se encontraba con que ya éste había huido a otro “punto de venta”.

Como se ve, las habas se cuecen en todas partes y para todo el mundo, pero, para nosotros, los que vivimos fuera del país, las cosas se exageran. Recientemente, se penalizó a los viajantes dominicanos con una “multa” de $10 que podría ser reembolsada, si se demuestra que la persona en cuestión es de nacionalidad dominicana.

El problema es que el trámite toma tiempo y finalmente resulta que “la sal sale más cara que el chivo” y el gobierno socarronamente se queda con los $10 porque la gente abandona el proceso y los peledeístas, de nuevo, se ríen de nosotros por “lo bobos” que somos.

Hay otras modalidades de fraude, que no puedo dejar de mencionar. Una de ellas, es la del ya famoso “lingote de oro”, que ha sido denunciada por algunas víctimas, pero, se sabe de otros tantos incautos que no hacen público el engaño “por vergüenza”.

Este tipo de robo se hace posible por la estupidez de personas que creen el cuento de que “el delincuente no sabe qué hacer cuando encuentra un tesoro”. Igual al caso del “pobre brujo”, por lo general haitiano, que puede convertir una papeleta de RD$100 en otra de mayor valor o en un billete de 100 dólares americanos.

Todavía puedo -si la memoria me ayuda, mencionar decenas de fraudes- sin embargo, hay dos que son como dicen los americanos, “the Crown Jewel” o “la Joya de la Corona”, ya sea por la magnitud del engaño o por el grado de cretinismo de los engañados.

La primera, la herencia de los Rosario. Nunca sabremos con certeza, cuántas personas han sido embaucadas en este cuento de hadas.

La segunda, La candidatura presidencial de Ramfis Trujillo. Esta es la hora de que yo (el que les escribe), no ha podido enterarse de cuál es la forma de lograr que se cambie la disposición constitucional que prohíbe a los dominicanos con doble ciudadanía, ser candidatos a la Presidencia, sin antes haber renunciado a esa otra ciudadanía.

El que sepa, que por favor, me lo explique.

Ahora, yo estoy dispuesto a retirar lo dicho, si Ramfis logra que lo acepten como candidato oficial para las elecciones de mayo de 2020. En el pueblo circulan informaciones, NO CONFIRMADAS NI CONFIABLES, de que el gobierno de Danilo Medina puede “apadrinar” la aceptación de Ramfis, a cambio de su apoyo en una posible segunda vuelta.

Para eso, habría que modificar la Constitución. Y si Medina no lo pudo hacer para ser candidato por tercera vez, como él deseaba, ¿usted cree que lo hará por Ramfis? Eso está muy difícil pero, más importante aún, ¿Se atrevería Ramfis a aceptar esa propuesta?

Yo pienso que sí, y usted, ¿qué piensa?

Por Félix Quiñones

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