InicioDominicanos en el exteriorPor fin, un edificio gubernamental propio en NYC

Por fin, un edificio gubernamental propio en NYC

NEW YORK.- El anuncio se hizo recientemente, aunque, es una decisión que ha estado en el tintero de los planes del Estado dominicano desde los años 80’s.

Si lo hubiéramos ejecutado para entonces, nos habríamos ahorrado nadie sabe cuántos millones de dólares que hemos pagado de alquiler hasta el día de hoy; y que seguiremos pagando al menos, por los próximos dos años que, necesitaremos para materializar esta magnífica idea.

Las razones por las que nunca pudimos realizar esta brillante inversión en la ciudad de Nueva York son varias y de naturaleza diversa. Pero, de nada vale que miremos hacia el pasado; lo que no se pudo antes, no se pudo y ya está. Sin embargo, conviene que reconozcamos aquellas dificultades de ayer, para evitar que se repitan hoy y festinen los planes, que ya están definitivamente concebidos.

  • Este valioso proyecto, atinadamente, salió de la gaveta de influencia que, de forma exclusiva, le imprimió el partido gobernante en cada oportunidad que se planteó antes. Los intentos y sueños de cobrar grandes comisiones por las labores del cabildeo vulgar que llamamos eufemísticamente y en espanglish, “lobbismo”, no se pueden repetir; debido al clima de pudor gubernamental que reina en el país.

Por suerte, el presidente Abinader, que sabe de esas “debilidades” comunes del ser humano, ha nombrado por decreto, una comisión de ciudadanos honorables que habrá de manejar el asunto con la pulcritud y seriedad que demandan las circunstancias. Los comisionados han comprometido con sus nombres y ante el Ejecutivo, la presentación en tiempo prudente, de la anhelada iniciativa.

Esta comisión escogida por el Presidente, luce muy representativa de la comunidad dominicana que reside en el exterior. Y el hecho de que la encabece una personalidad de la calidad del doctor Rafael Lantigua, junto a los honorables ciudadanos: Adriano Espaillat, Rodolfo Fuertes Corona, Rafael Taveras, Bernardo De Peña Arias y Ángel García Berroa, nos garantiza profesionalidad y transparencia en todo el proceso de discusión y toma de decisiones.

Este variopinto personal, por demás, muestra la diversidad presente en la laboriosa población dominicana que vive en Estados Unidos. Es un equipo multidisciplinario que no tiene intereses políticos comunes o exclusivos sino, mas bien, un claro deseo de interpretar al presidente Luis Abinader, en lo tocante a los componentes básicos de su discurso, que son: vocación/capacidad de servicio, innovación, pericia y comprobada diafanidad.

Conocidos ya los nombres de los comisionados, quisiéramos presentar algunas recomendaciones que pudieran resultar pertinentes y de cierta utilidad.

La primera: si por su condición de funcionario federal del gobierno de USA, el congresista Espaillat, orgullo nuestro, no puede participar en la comisión designada, debiera ser sustituido por alguna dama dominicana, y así, estar a tono con los nuevos “tiempos de cambio” que vivimos; amén de que agregaríamos pluralidad al equipo. Para facilitar las decisiones, además, puede convenir que se mantuviera en un número impar la matrícula de dicha comisión.

En segundo lugar, nos gustaría sugerir -en la condición de ciudadanos dominicanos que somos- que se convoquen algunas vistas públicas para conocer las opiniones de la comunidad residente y, para informar del avance de los trabajos en la medida que se vayan realizando. Las recomendaciones de los interesados deben ser presentadas de manera formal por escrito y sucintamente explicadas en la asamblea a convocarse para tales fines. Esto es saludable para asegurar la mayor transparencia y claridad.

Otro detalle que quisiéramos observar es que, resultaría muy beneficioso establecer los plazos específicos para presentación del proyecto ante el Ejecutivo. Por ejemplo: desde hoy y hasta el fin de año se hacen todas las averiguaciones locales referentes a la cantidad de espacio requerido por las diferentes dependencias que funcionarán en el propuesto edificio.

Para el 27 de febrero de 2022, digamos, debieran estar seleccionados los lugares a recomendar y los costos monetarios del o de los edificios elegidos.

Es importante este cronograma de trabajo porque ello permitirá al gobierno nacional hacer las previsiones presupuestarias y poder fijar la fecha de la mudanza para cuando termine el contrato de arrendamiento (lease) del edificio del 1501 de Broadway, que se supone será en el mes de enero de 2024.

El entusiasmo personal por este proyecto se basa en que el Estado tiene una deuda social con la comunidad del exterior desde tiempos inmemoriales, que ha generado un alejamiento de las nuevas generaciones de los valores patrióticos. Y esa desconexión del Gobierno central de su comunidad residente en ultramar, sólo augura la pérdida de la identidad nacional y la disminución progresiva del envío de remezas, una vez roto el vínculo ancestral.

¡Realmente, hay que poner atención a esta realidad!

¡Vivimos, seguiremos disparando!

POR ROLANDO ROBLES

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